En la imperfeccion esta lo delicioso de la vida

Delicias, pasiones desenfrenadas, amores furtivos, escandalos secretos, heptasentidos. Errores, desamores, decepciones, traiciones, maldades, todos los instintos que llevamos dentro. Instintos que no somos capaces de aceptar. Bienvenido a mi subconsciente...

viernes, 18 de septiembre de 2009

#4 "En la madriguera del duende"


Un duende se asoma,
a través de una ventana,
de vidrio plateado.
Que si el plomo no mata,
tampoco la vida.

Un helado de limón,
para esta garganta, dolorosa,
el ardor no pasa,
y si de mis ojos vez dos lagrimas rojas,
no es por el dolor,
rojas son para resaltar esto que siente el corazón.


La gorra del duende,
taciturna, me sorprende.
Me invita, me da,
algo que a mi cuerpo no debe llegar.

Duende de mierda.
que quieres hacer,
con esta alma sin vida que se presenta frete a ti.
Que te mira, te saborea, te huele
y te siente.

Bestia diferente, mounstro salvaje,
que como rayos me atraes.
A tu guarida suculenta,
a tu guarida podrida.
Con destellos de memorias,
de chicas perdidas.


Ya me tienes atrapada, embrujada, extasiada, excitada.
Tienes de mi lo que buscas, quieres de mi lo que no te di.
Poco a poco tu boca asquerosa, repugnante,
llena de agravios y de infiernos,
me traga y me encierra, masticas me carne te gusta morder.

¿Que tiene el sabor de mi piel que te tiene tan extasiado?
¿A cual de tus enzimas le gusta digerirme una y otra vez?

¿Qué deseas de esta quimera?
De este sueño, sin dueño,
sin tiempo, ni fundamento.

Me arrodillo frente aun león,
la oscuridad su cómplice.
Veo sus ojos felinos, solo ese brillo maldito.
“Te quiero”.-Repito
Un abrazo recibo.



No hay heridas, hay sangre,
solo mis lágrimas y un llanto incesante.
que se apodera de ti,
que a quien quiere matar es solo a mi.

Duende desdichado, mostraste ese lado malvado,
escabrosamente tus majos se apoderaron de mi.
La piedra de luna dejo de brillar
Se quebró, en mil fragmentos se convirtió,
Te la tragaste la devoraste,
al final solo la mataste.
Saciaste tu deseo, comiste de mi carne
Succionaste de mi alma; mi esencia mi independencia.

Así solo queda el destello negro,
y es que la memoria que no olvida.
Simplemente como tus manos de fuego,
tu lengua cruenta, desesperada, como cual serpiente,
me atraviesa y a su vez se apodera,
de todo aquello que esta quimera siente.

Si bien no olvido
Mejor vivo no queriendo recordar.

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