La gracia eterna que bailaba mientras hablabas era un encanto para cualquiera, la desastrosa manera de mostrar tus sentimientos no era más que el grito desesperado de la mariposa negra… La mariposa al fin salio del capullo, salió y dejó atrás a su fiel guardián que anduvo esperándola, pero la mariposa no era mariposa aun, a decir verdad no lo es. La mariposa, la larva solo mudó, se fue, el olor de las plantas la sacó con todo y crisálida, pues al final decidió salir del bello jardín, decidió dejar a su fiel guardián. No, no decidió dejarla, creyó ciegamente que ella la acompañaría, creyó que la bella dama guardián seguiría tras de ella, como un perro fiel. Pero esta dama no lo hizo, no la siguió. ¿Tuvo miedo de salir? Tal vez. No, no tuvo miedo, ella la siguió, llegaron juntas hasta terminar el bello jardín, la dama ya conocía el bosque. Sin embargo quiso cuidar de la crisálida y por ello no salía, por ello solo vivía para ella. La dama confundida al ver lo que estaba pasando, se dio cuenta que la crisálida era del bosque, y que ella pertenecía a su jardín. La dama creyó en la crisálida, le dio todo, porque ella decía claramente: Quien se atreva a dar un poco por lo que en realidad soy, yo me atreveré a dar todo por aquel quien. Pues la crisálida demostró ello, la dama creyó inocentemente que esta crisálida se iba a quedar con ella para siempre. Lástima, para siempre no hay. Mientas que la crisálida se dejaba llevar por los olores fantásticos de las plantas, dejaba atrás a la dama que alguna vez fue su guardián, así todos los días esperaba a su preciada crisálida. Guardó la esperanza de un retorno. Pues lástima, su esperanza no llegó. La dama después de esperar un año, se dio cuenta de algo, supo que ella tampoco era dama. Tanto deseo que volver a ver a su crisálida, tanto amor que le tenía, de tanto extrañarla, no pudo ver que ella también lo era. Ahí recordó todo, ella imaginó ser dama, ellas ambas inventaron ese jardín, el bosque era muy espeso para ellas dos. Recordó que decidieron armar ese jardín, en el cual podían ser quien quisiesen, en el cual la esperanza era un hecho. Un jardín lleno de imaginación, de problemas absurdos, de soluciones astutas, de momentos tristes, de vidas alegres, sin querer el jardín se marchitó. Lo que fue una aventura, se convirtió en una tortura. El llanto no cesaba, los problemas, las risas eran menos. ¡Agua para que el jardín florezca por favor! Eran dos mariposas en el jardín y la nada en el bosque. No hubo agua, se evaporó, jardín sin gracia. Todo era tierra muerta, seca, nada más que polvo. Y ahí fue cuando el olor a hierba fresca llamó a una de ellas, la mariposa que acompañaba solo se quedó en el umbral, no quería desatarse de ese jardín. Aun guardaba esperanzas, la inocente esperanza de volver a construirlo. Pero si algo se inicia de a dos, de a dos tiene que terminar pues todo tiene su fin. Solo quedó una mariposa, que añora tristemente a su compañera. Al final salió de ahí, salió para buscarla, pero cuando la encontró, vio que ella no era mariposa, que ahora era dama. Una dama muy diferente. Solo atinó a llorar, fue lo que más aprendió en su jardín, lo que se atrevió a hacer por ella, lo que dio por su felicidad, pues no ella ya había olvidado todo. La mariposa había muerto, no quedaba señal alguna de lo que fue, y esta mariposa sin color, con las alas rotas de tanto buscar a su compañera, a su amiga, insistió un poco más. Ya no para reconstruir el jardín, ya eso lo había guardado en la memoria, solo insistió por una cosa, su amistad. La amistad que tuvieron ambas, la confianza fantástica que existió, la gracia que tenía cada una. Pero al igual, con jardín y todo se destruyó. La mariposa negra, que ahora era dama había recorrido otro bosque, en el cual conoció a otras damas, el cual le brindaba algo nuevo. Pobre mariposa sin color, anduvo de nuevo tras de ella, pero no cambiaba, no quería ser dama. ¿Para que limitarte a ser un ser humano, dirigido por regimenes sociales totalmente ridículos? ¿Por qué hacer lo que los demás tienen que hacer? ¿Por qué limitarte a ser un ser racional si no vas a razonar? La mariposa sin color cambió, no a dama, sus alas crecieron, brillaban con el sol. Si la mariposa lloraba, sus alas ennegrecían, si feliz estaba pues era la más bella de todas. Ella decidió, fue mariposa y fue dama. Ella no se limitó, quiso sentir y pensar. Mientras ahora la dama esta ahí sentada al otro lado del salón, esta mariposa jamás dejará de ser quien fue. Jamás cambiará y no puede negar que extraña a su dama pues aun añora esa amistad… pero si no hay confianza jamás se podrá renovar esa grande amistad…
En la imperfeccion esta lo delicioso de la vida
Delicias, pasiones desenfrenadas, amores furtivos, escandalos secretos, heptasentidos. Errores, desamores, decepciones, traiciones, maldades, todos los instintos que llevamos dentro. Instintos que no somos capaces de aceptar. Bienvenido a mi subconsciente...
domingo, 20 de septiembre de 2009
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